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Morbo en el ser humano y su representación en el arte.

El morbo es aquello desagradable que nos atrae, es aquello de índole por lo general negativa que disfrutamos de su visualización. Es decir, es una experiencia llena de negatividad, de dolor, sufrimiento (normalmente ajeno) que nos induce a contemplarlo.


En las situaciones de la vida cotidiana se vive el morbo, en el día a día el ser humano es morboso; incluso si dichas imágenes morbosas o bizarras con cierta atracción y seducción al ojo humano nos desagrada o nos hace sufrir de cierta manera, nos hace que nos apiademos de la víctima de dicha situación o cualquier cosa que nos repercuta de manera negativa hacia nosotros en la contemplación, se genera una fuerza o un sentimiento hacia la visualización y el observar el retorcimiento de unas imágenes.


Se produce pues, una especie de emoción muy similar con el sadomasoquismo o el masoquismo; aun viendo dolor ajeno e incluso sufriéndolo el espectador al ver esas imágenes, es incapaz de apartar la mirada de ello, es por tanto donde nace el morbo.


He de recalcar que a veces el morbo no tiene que estar vinculado con una imagen explicita de sufrimiento o de negatividad, por ejemplo, hay lugares donde no ha pasado absolutamente nada horrible, que simplemente tiene una estética fea o fuera de los cánones arquitectónicos o que son bellos para la mayoría de la sociedad. Hay lugares que únicamente ya no están transitados, o están fuera de su contexto o solo fueron abandonados, pero producen un sentimiento o tienen una carga negativa a la hora de verlos.


Hay lugares que incluso, independientemente de su estética, abandono o energía negativa, nos hacen sentir una especie de nostalgia. Lugares que incluso desconocemos pero que a través de la memoria y de una introspección interna de nuestros recuerdos y experiencias pasadas, intentamos deducir partes o sitios de ese lugar desconocido, intentamos adelantarnos a la propia realidad para poder saber qué es ese lugar o qué hay o pude haber en dicha ubicación. Es ahí donde nace la nostalgia, donde a través de los recuerdos y las experiencias y de la introspección intentamos deducir un emplazamiento; por tanto, tiene también un morbo porque dentro de esa introspección existe lo desagradable muchas veces a través de experiencias negativas o sencillamente en el acto de la reflexión interna; por ello, existe también un morbo, porque nos resulta desagradable pero casi obligados por una fuerza sublime no detenemos el proceso. Esto suele pasar mucho al observar obras artísticas de temática metafísica.



Obra de Francisco Rico Vázquez, 2023


Una vez explicado la concepción del morbo, hay que hablar sobre su relación el mal y como nos hace a los seres humanos morbosos, seres malignos o con una carga negativa.


Un ejemplo de maldad humana con relación en el morbo, son los videos snuff. Un ejemplo son los videos de ejecuciones de personas relacionadas con el narcotráfico o que están dentro de esos círculos. Cuando un sicario graba una escena de una ejecución a un traficante de una banda rival, ese sicario graba la muerte de esa persona con un fin, con mensaje y una pretensión. Dicha pretensión, objetivo o fin puede ser una advertencia a la banda rival, inducir miedo a soplones o la banda rival, mostrar el poder de su cártel, etc. Pero lo común es que tiene un fin, es parte de su trabajo por muy moralmente reprochable que sea o éticamente incorrecto. Lo morboso llega cuando el video es filtrado y personas ajenas a ese mundo, ambiente o no destinatarios de ese video y mensaje, o no pertenecientes a dicho destino del video, observan el video desde fuera por puro morbo de ver unas imágenes explicitas de sufrimiento y estética enfermiza. Es decir, una persona que contempla unas imágenes snuff sin tener ningún tipo de vinculación con dicho video; es ahí donde existe el morbo, y hace que esa persona ajena al video sea reducida al mismo nivel moral que el homicida protagonista del video o incluso estar por debajo de él, porque el asesino tiene un fin, un objetivo, un mensaje, una pretensión; pero el espectador externo a ello lo observa desde la malicia del morbo, rebajándolo inclusive a niveles de bajeza ética y moral inferiores que la del personaje principal del video, porque es observador de algo que no le pertenece por simple morbo. Por tanto, el asesino, por muy deleznable que nos parezca, tiene un cometido realizando la filmación de ese improperio hacia la vida humana, pero el espectador ajeno a ello no tiene ningún fin con la observación de dicha grabación, solo un suplir una necesidad morbosa generada e incapaz de ser detenida. Es entonces, el morbo tiene una relación estrecha con el mal.

 

Y es en el arte, donde se encuentra también dicho morbo, donde el espectador podría ser duramente criticado por la propia obra morbosa, haciéndolo cómplice de una malicia estética. Es en el arte también, donde el público disfruta de una obra con temática morbosa, donde complacen el visualizar una obra de un artista “loco” o a un artista hundirse en la locura como pude ser el caso de Goya o de Daniel Johnston. Donde en ocasiones ven a un artista “cancelado” simplemente por el morbo que ha sido “cancelado”.


Por ejemplo, en “Los desastres de la guerra” de Goya, dónde nos deja como espectador a nosotros dicha contemplación de las obras. Son obras visualizadas desde el morbo, desde el sufrimiento ajeno. O en las “Pinturas negras” donde podemos observar la caída a la “locura” del autor, y nosotros como espectador somos consciente de ello y gozamos de su sufrimiento a través de ser plasmado en obras pictóricas o artísticas.


Jeff Wall es otro gran ejemplo del morbo, donde su obra parece exponer al espectador y criticarlo por su necesidad de morbo. Obras donde hacen al espectador ser voyeurs de una situación morbosa o bizarra, donde la propia obra critica al espectador haciéndolo cómplice de una situación ajena a él. El público genera un sentimiento pues, de atracción imperiosa a una situación ajena bizarra o mórbida, donde encima observan desde una especie de sombra sin ser descubiertos como si fueran voyeurs y sin tener ninguna consecuencia ni miedo al ser pillados por las personas implicadas en la desdicha del lugar del morbo al estar mirando un contexto ajeno a ellos.


Tiene semejanza con el mundo del porno, donde el espectador desde lo externo observa y complace una necesidad morbosa, sin tener miedo a ser descubiertos por los participantes de dicha escena, el público mira desde el voyeurismo. Además, el espectador sabe que la industria pornográfica surge un sufrimiento de actores/actrices porno en muchas ocasiones, y que produce por varios factores juegos de rol dominantes o jerarquías de poder/autoridad dentro de ese mundo, sabe que las/los/les pornstars o estrellas del porno ahora son los juguetes rotos de esa industria por los factores anteriormente mencionados. Y a pesar de eso, es observador consciente de imágenes con negatividad intrínseca en su ser.

Es por tanto, el arte una fuente de morbo y a la vez una crítica hacia un sentimiento de bajeza moral humana. Es la dualidad o ambivalencia del arte, lo produce y lo rechaza a la vez, lo hace nacer y lo intenta matar o eliminar.

 

Por tanto, el arte nos hace preguntar: ¿cómo manejamos o gestionamos el morbo el ser humano, independiente (como ocurre con la maldad humana) si nacemos con él o lo adquirimos en nuestro proceso de aprendizaje? ¿Cómo nos deja moralmente al ser humano el morbo? ¿Podremos eliminar dicho morbo y elevarnos a seres sublimes y puros? ¿Qué somos como especie racional cuando entra el juego el morbo?

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