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El infierno en el arte

El infierno también progresa, es cambiante junto a su creador conceptual: el mal. Por ello, sus representaciones en el arte son distintas a lo largo de la historia.


Cruzando el Estigia, 2023. Juan Francisco Rico Vázquez. Grafito sobre papel.


El infierno es concebido (gran parte de esa concepción proviene de occidente) como el lugar de castigo y sufrimiento de los pecadores en varias religiones, aunque también puede servir como lugar de purificación. Pero, entendiendo el infierno como localización en la cual los descreídos y personas de ética y moral repudiable que en vida cometieron actos inhumanos, va relacionado con el mal; es decir, el infierno no existiría si no existiese el mal humano, y a raíz del origen del mal humano y de su propia existencia nacen de forma conceptual las personas corrompidas por el mal, personas “merecedoras” de ese lugar a lo largo de la historia de la humanidad.


Por tanto, el infierno nace desde la existencia del bien y del mal (sin el bien no existe el mal, sin el mal no existe el bien, existiendo el mal existe el infierno, si no existiese mal no se replantearía la humanidad la búsqueda de un infierno, y así un largo etcétera de nacimientos de conceptos que van ligados y que su propia existencia depende de otros conceptos dependientes entre ellos), nace el infierno cuando se empieza a discernir y a separar el bien del mal, a ser interiorizados esos conceptos en la ética y moral;


Las pruebas de la vivencia del averno a lo largo de miles de años se pueden ver reflejadas en el arte. Hay miles de ejemplos, desde la Divina Comedia escrita por Dante Alighieri; hasta cuadros famosos como puede ser el tríptico El jardín de las delicias o Visión del más allá, ambos pintados por El Bosco. En ellos, se puede ver el horror humano, el más profundo y tortuoso sufrimiento desesperanzador en el cese de su eternidad.


Visión del Más Allá, 1490. El Bosco


Pero, el infierno, al igual que el mal, evoluciona como concepto y visión, la perspectiva común hacia una conceptualización y significado es transformable; el mal anteriormente podía verse representado por la influencia judeocristiana, como el Anticristo: Lucifer, Satanás y todos aquellos/as pecadores/as; podía verse como cualquier elemento anti eclesiástico o simplemente aquello de valores negativos, y ética y moralidad baja, pero contemporáneamente pueden tornarse en otro modo de verlo. Es la evolución del significado común social sobre el mal que ahora lo percibimos de otra manera dejamos a un lado todo lo relacionado con el punto de vista religioso, ahora el mal y su propia representación puede ser el dinero y todo aquellos valores y conductas que nos lleva a esa bajeza ética y común que entendemos como reprochable por culpa de esa búsqueda del nuevo dios del mal, el dinero.


El odio en sí, para algunos también es el mal; por tanto, el mal ha evolucionado a lo largo de la historia y pasado de ser el punto de mira común y social entendidos por todos como mal común propio, a un abanico de propias subjetividades. Es por ello, que el infierno también progresa, es cambiante junto a su creador conceptual: el mal. Como decía antes, si el infierno existe es gracias al mal; por ello, si el mal (creador del infierno) se transforma, el infierno lo hace a la par, van ligados eternamente de la mano como padre e hijo. Por ello, sus representaciones en el arte son distintas a lo largo de la historia, contemporáneamente un ejemplo del infierno es el pintor Zdzisław Beksiński, donde en sus obras artísticas el infierno es la guerra y todo lo que ello conlleva (hambre, enfermedades, muerte, sufrimiento, horrores humanos, peste, la máxima deshumanización del ser, la inmundicia y lo grotesco, etc.), es el infierno un escenario de guerra o la secuela de un campo de batalla arrasado donde quedan civiles moribundos en forma de morbosos seres que buscan un resquicio esperanzador de armonía en un lugar imposible. Son los estados imperialistas y belicistas, con sus cargas de valores y éticas inhumanas, el mal en sus cuadros. Estas obras indagan sobre lo más profundo del ser humano a través de una estética horripilante y deprimente, tanto que parece tan vivos aquellos muertos y moribundos que se ven en sus cuadros, tanto que pareces poder verles el alma sufriendo y su conciencia rogando.


Y es en la conciencia, también, donde se encuentra el infierno. Es el infierno más subjetivo y personal de cada ser, es un infierno individualista e irrepetible, hay más de 7.888 miles de millones de infiernos únicos actualmente; sin contar con todos los vividos a lo largo de la humanidad. Este infierno se compone del error humano en su mayoría; de fallar a tus principios, ideas e ideales, de fallarte a ti mismo en valores y a tus seres queridos, es el cargo de conciencia lo que te hace caer en el abismo del infierno propio y mental.


Otro modelo artístico que representa a la perfección este tipo de infierno evolucionado a la representación contemporánea es el videojuego Silent Hill, donde viajas en una introspección hacia tu propia conciencia y purgarte en tu fango de cargos de conciencia para poder desprenderte de tus mismos demonios. Es, por ende, uno mismo su peor enemigo, su peor infierno, es el reflejo ante un espejo que tú mismo has roto.En conclusión, sed buenos/as, y tendréis la suerte de nunca saber qué es el infierno.

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