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La salud mental y los arquetipos durante la historia

Durante siglos las enfermedades mentales fueron tratadas desde el punto de vista místico y escéptico. Ciertos síntomas o comportamientos relativos a algunas enfermedades fueron concebidos como falta de fe, cuerpos endemoniados. Los tratamientos con que atendían estas enfermedades consistían comúnmente en un duro castigo físico, el internamiento, prácticas de exorcismo, etc.



Hace menos de treinta años que se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, establecido por la OMS el día 10 de octubre. No es hasta el año 1952 cuando se reconocen como tal las enfermedades mentales.


El estigma que las ha acompañado se remonta a las antiguas culturas egipcia, griega y romana, en las que se pensaba que estas eran las respuestas de los dioses a sus ``desobediencias´´ o lo que conocemos como pecados. Esto se vincula al profundo desconocimiento que llevó a las ideas filosóficas relativas a la mente de aquel momento. Y aunque parezca mentira, la vinculación de las enfermedades mentales a cuestiones religiosas ha estado muy arraigada en la sociedad hasta hace poco.


Continuando por esa línea, durante siglos se mantuvo fielmente esta idea entonces ya debida a una intensa creencia religiosa, a la complejidad que presentaban las mismas, lo que las hacía difícil de identificar (pues no se reconocían bien las causas de sus síntomas) y que tenían una complicada explicación y, en consecuencia, conocimiento de ellas.


Todo esto llevó a que durante siglos las enfermedades mentales fueran tratadas desde el punto de vista místico y escéptico. Ciertos síntomas o comportamientos relativos a algunas enfermedades fueron concebidos como falta de fe, cuerpos endemoniados. Los tratamientos con que atendían estas enfermedades consistían comúnmente en un duro castigo físico, el internamiento, prácticas de exorcismo, etc.


Por lo que, además del propio problema que suponía padecer estas enfermedades, el hecho de que no se reconociesen como tal, empeoraba la discriminación a estos colectivos, pues muchos de ellos eran vejados públicamente.


En relación con este tema tenemos dos figuras arquetípicas que han sido creadas durante la historia a efecto de la estigmatización de las enfermedades mentales. Es el caso de la figura femenina de la bruja, que en ocasiones eran mujeres a las que se consideraban que se les había introducido el demonio dentro del cuerpo y estaban poseídas (ósea sé que padecían de locura) lo cual explicaba ciertas conductas que se salían de la normalidad de los estereotipos del momento (siglo XIII durante la Edad Media). Por otro lado, la figura del ``artista romántico´´ del siglo XIX, al cual se le asoció con unas ciertas conductas depresivas y una tendencia al suicidio (con una visión de este casi heroica), que incluso llego a ser un problema grave social, pues derivó en ser considerado como una epidemia.


Si amanece, nos vamos. Francisco de Goya

Bruja poderosa. Francisco de Goya

Las brujas. Hans Baldung



Esto es un claro ejemplo, desde mi punto de vista, de cómo la sociedad forma parte de la creación de su propio modelo. Es decir, si miramos hacia el siglo XIX, la figura modelo que se estableció era el de hombre sumido en la depresión, el aislamiento, la insatisfacción, la extrema pasión, el dolor, la angustia. Si miramos a nuestra sociedad actual, él panorama es muy distinto. Lo que está ocurriendo desde hace unos años es que se reconozcan aún más la importancia de reconocer las enfermedades mentales, de liberarlas de la estigmatización social y de ponerles una solución. Es en cierto modo un cambio de conciencia de la sociedad. Podemos decir que, desde los últimos años, nuestra sociedad es mucho más consciente de la importancia de cuidar de nuestra mente y de la mirada hacia ella de un modo más natural y racional. Quizás si ahora tuviéramos que definir nuestro modelo social diríamos que es en general mucho más concienciada con la salud mental (y seguramente más saludable, pues al final liberamos de ciertos sentimientos negativos a quienes la padecen) que hace unos años y ni que decir, con respecto a siglos pasados. Aunque es nuestro reto en la actualidad conseguir detener la creación de nuevos estereotipos negativos.


Una buena amiga siempre me dice que:

``todo aquello que no se nombra no existe´´

y no creo que haya mejor forma para mejorar la mentalidad de una sociedad y su calidad de vida que reconociendo las cuestiones que nos son comunes como sociedad

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