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Atlas I, o de cómo hacer del universo un humano

Actualizado: 18 ago 2021

Entendemos por un atlas una colección de mapas geográficos o históricos, y en cierto modo estas canciones ofrecen un análisis casi cartográfico de un sujeto no tan medible: la humanidad.


Portada del proyecto Atlas, Sleeping At Last, 2014



it starts with our eyes well acquainted with the dark.

then the mind was made to illuminate the heart.

(empieza con nuestros ojos bien familiarizados con la oscuridad.

entonces la mente fue creada para iluminar al corazón)



Atlas es un proyecto musical que comenzó en 2014 de la mano de Sleeping At Last, el pseudónimo artístico de Ryan O’Neal. Desde entonces, el artista ha creado dos volúmenes en la serie, con el tercero previsto para empezar en septiembre de este año.


Entendemos por un atlas una colección de mapas geográficos o históricos, y en cierto modo estas canciones ofrecen un análisis casi cartográfico de un sujeto no tan medible: la humanidad. Humanidad no como conjunto de individuos de una especie, sino como la conexión comunitaria que hemos ido creando a lo largo de milenios, la existencia compartida y la esencia de lo que significa ser humano.

Así, este primer volumen Atlas: I, trata acerca de nuestros inicios, y qué mejor manera de contar nuestro principio que hablando de la creación del mundo que conocemos.


El álbum se compone de seis EPs: Darkness (oscuridad), Light (luz), Space I (Espacio I), Space II (Espacio II), Land (Tierra) y Oceans (océanos). La suma de todos ellos nos da un total de treinta canciones, dos horas y siete minutos de viaje por nuestra historia más primitiva. Los títulos son bastante explicativos por sí mismos, y siguen el concepto de este primer volumen: los orígenes del universo. Este universo no es simplemente polvo cósmico y átomos en movimiento, O’Neal observa esta realidad tangible y objetiva, científica, y la trae a un plano humano.




Darkness


Así, la oscuridad del primer EP nos narra la historia de nuestra creación, con sus cinco canciones: Overture, Woodwork, I’ll Keep You Safe, Bad Blood, y Uneven Odds. Este primer capítulo comienza con Overture, una apertura en el espacio en el que nos encontramos: esta primera canción nos sitúa en el principio de todo, y plantea que, a pesar de toda nuestra historia, solo hemos vislumbrado una pizca de lo que realmente significa todo. Otras canciones como Bad Blood muestran una visión casi existencial de nuestra existencia, con letras que rozan la filosofía como:

“estudiamos los arcos de nuestra historia- ¿inherentemente buenos, o estábamos rotos desde el principio?”

reminiscente a la cuestión contractualista, o incluso “ya lo hemos escuchado antes- en la belleza hace eco un fragmento de nuestra fuente”, Dios o la verdad de éste puede ser hallada mediante la belleza, la estética.



Este primer viaje concluye con una transición bastante interesante, el último verso de Uneven Odds nos prepara para el siguiente capítulo de nuestra historia:

“eres demasiado joven ahora, así que anotaré estas palabras: la oscuridad existe para hacer que la luz cuente de verdad.”


Overture, de Paula Noriega Gómez, 2021


Light


La luz viene, nos abraza, abarca nuestro pecho y nos dice “te prometo que eres suficiente” (You Are Enough). La luz, a los ojos de Ryan O’Neal, se traduce como la sensación de estar vivo, el amor, la esperanza, el deseo por dejar atrás nuestras sombras y nuestros fantasmas y hacer de nuestra vida un fuego artificial que disperse, aunque de manera fugaz, la oscuridad. Este EP sigue una estructura similar al anterior, también con cinco canciones: Light, You Are Enough, Heirloom, The Projectionist, In The Embers. Entre ellas se teje una red, un mensaje que habla de escapar de nuestras sombras más metafóricas, de soltar el peso que se pone sobre nuestros hombros, pero sobre todo de crear nuestras propias historias. Este capítulo es consciente de nuestra fugacidad y nos insta a sacarle el máximo provecho, a ser valientes y a saber que somos suficientes, que somos queridos.


La esencia de Light es una contraposición directa al anterior EP, con un mensaje más esperanzador y un sonido más alegre y vivo, un movimiento que te insta a seguirlo. En este sentido me gustaría recalcar los últimos versos de In The Embers:

“como fuegos artificiales separamos la oscuridad, competimos contra las estrellas con todos nuestros corazones, hasta que nuestra brillantez temporal se convierte en cenizas, separamos la oscuridad mientras podemos.”



Space I, Space II


Los siguientes dos EPs, Space I y Space II, tratan un tema en común: el sistema solar. Desde el Sol hasta Plutón, pasando por la Luna, Sleeping At Last consigue crear de cada cuerpo celeste una historia personal y humana que no olvida sus características más específicas. Un ejemplo bastante claro e interesante de esto sería la letra de Jupiter, pues en ella O’Neal alude al 7 de enero de 1610, fecha en la que Galileo Galilei descubrió los cuatro satélites que giran alrededor del planeta gigante.

La canción utiliza este hecho histórico como una base para contar una experiencia emotiva: no sé lo que soy, pero ahora sé lo que no soy; Galilei pensó que los satélites eran estrellas al principio, pero con el paso del tiempo determinó que no podían serlo debido a su peculiar órbita. Esta canción en particular dice mucho del proceso creativo del artista, de cómo se inspira en objetos y sucesos reales de su alrededor (y por tanto, de nuestro alrededor) y los personaliza, otorgándoles una historia y una chispa de humanidad.


Creo que el mensaje de los dos capítulos relacionados con el espacio es aquél que transmite la canción Saturn:

“cuán raro y hermoso es que existamos”


Rodeados de un universo infinito, nuestra existencia es un punto increíblemente pequeño en comparación, y sin embargo hacemos de él un mundo entero. Vivimos como una anomalía espacial, como un sujeto extraño que ha conseguido crearse a sí mismo.


Saturn, de Paula Noriega Gómez, 2021



Land


El quinto EP, Land, es el penúltimo capítulo del álbum, y el último con letra. En él se usan como referentes los puntos cardinales: North (norte), South (sur), East (este) y West (oeste), y como en el resto de canciones de Atlas: I, estos conceptos aparentemente geográficos esconden cada uno una “vida”.

En este apartado me gustaría resaltar las canciones East y West, pues considero que sus historias se cuentan mejor juntas. Ryan O’Neal crea en East un cuento de partida, de salir a la aventura, a ser el rey del mundo… Nos está hablando del Sol, algo que se hace bastante aparente al analizar la letra:

“así que desenvaino mi espada con el sol de la mañana, llamo a la luna tan pronto como se termina el día”.


Sin embargo, a la vez nos está narrando la vida de un rey y su reflexión personal, ya no es el rey que era antes y tampoco es el rey que podría llegar a ser. Se ve aquí la dualidad propia de este proyecto: historias humanas escondidas en cuerpos celestes, en puntos geográficos.


En West se produce el efecto contrario: estás esperando a que alguien llegue a casa. No eres la persona que ha salido a comerte el mundo, eres quien espera y echa de menos:

“mapas estirados, demasiadas millas para contarlas, digamos que estamos a apenas unos centímetros, e incluso más cercanos en nuestro corazón, y estaremos bien”.


O’Neal no cuenta una historia triste, sino que nos hace ver cómo a pesar de la distancia nuestras relaciones se mantienen, porque el cariño que nos tenemos sigue ahí.



Oceans


Como ya mencionaba, Land es el último capítulo con letra, puesto que Oceans es completamente instrumental, algo que en mi opinión resulta bastante adecuado para representar el agua. Pacífico, Atlántico, Índico, Sur y Ártico, todos ellos recogidos en melodías únicas, dan final a este primer volumen en la serie de Atlas.




Termina aquí este recorrido por nuestro principio, nuestro sistema solar, nuestra tierra y nuestros océanos, todos ellos vistos desde una lente artística. Pertenecemos a este mundo que hemos creado, somos de nuestro planeta y del sol, somos del norte y del sur, somos nuestros mares en movimiento, somos nuestra prehistoria y nuestro futuro; una constante variable e invariable, un sujeto no tan medible, pero sí observable.



Disfruta del álbum completo aquí




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