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Alumno rebelde, director excéntrico. Nicolas Winding Refn

Quizá siga siendo un gran desconocido para la mayor parte del público, o un nombre que resuena de vez en cuando, creando algo de polémica - como cuando lanzó su serie en colaboración con Amazon Prime, para muchos de una lentitud soporífera. Lo que sí que es cierto es que Nicolás Winding Refn ha construido una carrera que no deja indiferente a nadie.



Nicolás Winding Refn junto con Elle Fanning, en el set de The neon demon



Alumno rebelde en sus inicios, Refn abandonó no una sino dos escuelas de cine para lanzarse de lleno en la dirección de lo que sería su primer largometraje: Pusher: un paseo por el abismo - que más tarde, ahogado por las deudas convertiría en la trilogía del mismo título.


Es a partir de esta trilogía y gracias a su film Drive que Nicolas Winding Refn gana poco a poco reconocimiento a nivel internacional hasta llegar a ser la esotérica figura que es hoy en día. Valoraciones personales aparte, resulta sumamente interesante comparar el estilo de sus primeros films - principalmente de las películas que constituyen su trilogía - con sus últimos trabajos, incluida su serie Too old to die young.


Nicolás Winding Refn junto con Ryan Gosling en el set de Drive


De una u otra manera todos los directores han afianzado un estilo propio gracias al tiempo, la experiencia y el asentamiento de unos ideales estéticos. No obstante, Nicolas Winding Refn se mueve entre dos extremos de la ficción que bien podrían considerarse estilos de directores diferentes, yendo desde un acercamiento más documental a un estilo mucho más artificial, recargado y saturado.


La visceralidad y la perturbante naturalidad con la que se relatan algunos de los acontecimientos en "Pusher: un paseo por el abismo" hacen que este film pueda considerarse casi como un reportaje documental. Como una narrativa centrada en sumergirse en los bajos fondos de Copenhague, queriendo arrastrar al espectador en la decadencia, en la inmundicia y trapicheos de esta ciudad, pocas veces representada en la pantalla de esta manera. La única meta de Refn en esta etapa de su filmografía, tal y como él mismo ha aclarado en varias ocasiones, es conseguir que la cámara sea un personaje más, omnipresente en cada momento, por repugnantes, sangrientos o excesivos que puedan ser.


Esta violencia desmesurada, fascinación por la trasgresión de los límites de lo representable y entusiasmo por escenas de una naturaleza gráfica excesiva son los pilares en los que se sustenta toda su filmografía. El único elemento constante, la violencia.


Una violencia que sin embargo se representa de una manera completamente diferente en sus últimos largometrajes y que, en cierto modo, nos permite alejarnos de la misma. Escenarios sumidos en la oscuridad, iluminación de neón, colores intensos, un ambiente saturado y artificial que permite cierto distanciamiento con las situaciones presentadas. Con esta nueva estética, la cámara en mano, los movimientos rápidos, fugaces e inestables se sustituyen por lentas panorámicas, zooms-in a veces imperceptibles, encuadres planeados hasta el último milímetro que contribuyen a crear una tensión artificiosa


Esta trayectoria profesional muestra sin lugar a dudas una progresión hacía una estetización de la violencia, con una representación despojada de valoraciones morales que suscita más de una problemática. Sin embargo, esa es quizá una cuestión a tratar en otro artículo.


Nicolas Winding Refn para la campaña de PRADA


Mientras tanto, recomiendo que echen un vistazo a su filmografía. Con películas como "Bronson" tendran asegurada una experiencia cinemática, cuando menos innovadora.


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