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Una aproximación a la obra de Gabriel García Márquez

Para entender el oficio de escritor de Gabriel García Márquez no hay nada mejor que acercarnos a sus propias obras, al texto, y ver con nuestros propios ojos la realidad que el autor colombiano trató de hacernos llegar.


El escritor, Gabriel García Márquez


“No me considero un intelectual completo, porque entiendo que un intelectual es una persona que tiene ideas preconcebidas que trata de adaptar a la realidad. A toda costa quiere interpretar la realidad a través de esas ideas. En cambio, yo no. Vivo de la anécdota, de los acontecimientos de la vida cotidiana. Trato de interpretar el mundo y de crear un arte a través de la experiencia de la vida de cada día y del conocimiento que voy teniendo del mundo, sin ideas preconcebidas de ninguna clase”

Gabriel García Marquez, entrevistado para "El Correo" por Bahgat EInadi, Adel Rifaat y Miguel Labarca.


Para entender el oficio de escritor de Gabriel García Márquez no hay nada mejor que acercarnos a sus propias obras, al texto, y ver con nuestros propios ojos la realidad que el autor colombiano trató de hacernos llegar. La hojarasca es la primera de sus novelas. Ve la luz en 1955 y llega para revolucionar lo que hasta entonces se venía escribiendo - un subgénero llamado “la novela de la violencia” - que trataba de evidenciar los problemas sociales y económicos que atravesaba Colombia. Esta novela supuso, en palabras del crítico literario Emmanuel Carballo, "una elegía, un responso a tres voces que toma como pretexto el suicidio de un hombre y el odio que el pueblo siente hacia su cadáver, para referir la vida y los hechos sobresalientes de ciertos personajes que tienen que ver con los años difíciles de fundación, esplendor y ruina".


Las tres voces pertenecen a tres personajes diferentes de las tres generaciones sucesivas de una misma familia. Mediante los monólogos interiores de estos tres personajes conoceremos la cotidianidad de un pequeño pueblo del trópico: Macondo. Este tipo de narración es una técnica experimental llamada "stream of consciousness" o “flujo de consciencia”. El término fue acuñado por Alexander Bain en 1855 en su obra Los sentidos y el intelecto; este tipo de narración es un acercamiento más realista a los pensamientos o sensaciones que se quieren reflejar en el texto, puede ser confuso, desordenado y a menudo carece de desarrollo lineal.


Como lectores, García Márquez nos encarga la tarea de ordenar los hechos que vamos encontrando en los monólogos para hallar la explicación de la unión de los tres personajes: el suicidio de un hombre.


Aquello que marca la diferencia entre La hojarasca y la novela de la violencia es que Garcia Márquez no muestra como tal las escenas violentas pero sí el penumbroso camino que deja a su paso; la conducta de los hombres, los residuos de odio…

“La hojarasca era implacable. Todo lo contaminaba de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte”

Según la crítica, sin embargo, si queremos encontrar a un García Márquez ya formado debemos empezar por "El coronel no tiene quien le escriba", publicada en 1961. Según Carballo más bien una "novela corta o un cuento largo que una novela de proporciones tradicionales."


Narra la historia de un coronel retirado que vive en la miseria a la espera - desde hace sesenta años - de una pensión proporcionada por el gobierno con motivo del fin de la última guerra civil. Viven en un pequeño pueblo, prácticamente abandonado y la esperanza de la ansiada carta es lo único que sostiene la vida del coronel y su esposa.


Las miserias que ha de soportar el coronel le convierten en un ejemplo de la resistencia humana frente a la adversidad y evidencian el interés de García Márquez por el comportamiento humano y sus motivaciones. A través de sucesos sencillos y prácticamente cotidianos se evidencia no solo la violencia en el día a día del propio coronel sino la que subyace latente en la sociedad; la censura, la circulación de propaganda clandestina, o las batidas policiales. Pretende "revelar conciencias —no personajes manoteando en la selva que los traga—; interioridades —no paisajes por bellamente que se describan—; conflictos propios de la condición humana, signados por el acento propio y definidor de la existencia hispanoamericana" (Loveluck, 1967)


Para llegar a la gran obra de Gabriel García Marquez aún nos queda pasar por La mala hora, obtuvo el premio ESSO 1961 y fue publicada en 1962. Sin embargo en 1966. Ediciones Era la reedita precedida de una nota aclaratoria de mano del autor "La primera vez que se publicó La mala hora, en 1962, un corrector de pruebas se permitió cambiar ciertos términos y almidonar el estilo, en nombre de la pureza del lenguaje. En esta ocasión, a su vez, el autor se ha permitido restituir las incorrecciones idiomáticas y las barbaridades estilísticas, en nombre de su soberana y arbitraria voluntad. Ésta es, pues, la primera edición de “La mala hora."


Según Carmen C. De RodriguezPuertolas de entre todas las obras de Gabriel García Márquez esta es la que más se aproxima a la anteriormente mencionada novela de la violencia pero siempre dentro del concepto que el propio autor tenía sobre el género.


"El exhaustivo inventario de los decapitados, los castrados, las mujeres violadas, los sexos esparcidos, las tripas sacadas y la descripción minuciosa de la crueldad con que se cometieron osos crímenes, no es el camino para la novela. El verdadero drama estaba en el ambiente de terror que provocaron los crímenes. La novela no estaba en los muertos, sino en los vivos" (Gabriel García Márquez, 1960)


La trama gira en torno a un pueblo pequeño, donde personajes ya conocidos en las novelas anteriores se relacionarán con otros nuevos: la familia Asís, fundadores del pueblo, entre otros como Don Lalo Mosconte, el peluquero revolucionario o el dentista, único superviviente de los rebeldes.


Y, similar al contexto que encontrábamos en "La hojarasca", el rencor por la violencia y la represión han hecho mella en la sociedad. Pese a la aparente situación de calma, se comienzan a destapar secretos y pecados familiares y se tensa la vida en el pueblo, vuelve a crecer el miedo entre los vecinos. Carballo definió al protagonista de esta novela, que no es más ni menos que la colectividad, como una radiografía de Colombia. La gente intenta pasar página, convencerse de que el peligro ha pasado pero en realidad en el ambiente subyace el miedo a que la historia se repita, "volverá la matanza. Siempre, desde que el pueblo es pueblo, sucede la misma cosa".


Aquí la violencia sigue siendo algo cotidiano, un velo negro que no deja a nadie ver más allá, solo les permite sobrevivir. En La mala hora, además, se intensificará el acercamiento de la cotidianeidad con sucesos de carácter irreal o fantástico, que si bien ya se encontraban presentes en la literatura del autor aquí cobrarán más importancia. Según el mismo García Márquez lo que da valor a una obra es el misterio y la magia en los acontecimientos comunes. Sin ir más lejos la viuda de Montiel había conseguido comunicarse con el más allá por medio del fantasma de la Mamá Grande, soberana absoluta de Macondo, y "no había logrado sino aumentar su incertidumbre, porque las respuestas, como las de todos los muertos, eran tontas y contradictorias". Encontramos en la novela charlas con muertos, lecturas de sueños, tiradas de tarot e incluso una profeta apocaliptica, la abuela ciega de Mina, que predice hechos tales como que "la sangre correrá por las calles y no habrá poder humano capaz de detenerla".


Y, por fin, llegamos a Cien años de soledad, una novela que colocó a García Márquez como referente y figura máxima en cuanto a literatura hispanoamericana; además, según Carballo, una de las novelas más hermosas dadas a conocer en lo que va del siglo en lengua española.


La primera edición llamada "El Santo Grial", por Pernett, fue editada en Buenos Aires, Argentina, por la editorial Sudamericana; impresa el 30 de mayo de 1967. Como curiosidad, la portada fue diseñada por Iris Pagano, pese a que Gabriel García Márquez le encargó el diseño de portada a su amigo Vicente Rojo, quien no llegó a tenerla a tiempo para los primeros 8.000 ejemplares. Se agotaron en dos semanas y cuando se hizo la primera reimpresión, se usó, por fin, la portada de Vicente Rojo. En “soledad”, Rojo invierte horizontalmente la letra E. La portada en si es una referencia a un juego de dados homónimo al pueblo de la novela; la forma de ganar en el juego es con la ficha del macondo, el árbol.



Ilustraciones para la edición especial de Cien Años de Soledad, de Luisa Rivera


Lejos de la intención de narrar un suceso, Cien años de soledad constituye un análisis social, un estudio del hombre americano y de su historia; del presente y de las circunstancias pasadas que lo condujeron a él. Carballo dijo de la novela que se trataba de "una nueva Biblia, con su antiguo y nuevo testamento, que relata, siguiendo en la superficie las normas tradicionales del arte de narrar, la historia del pueblo elegido, Macondo, desde la Génesis hasta el Apocalipsis, desde el instante en que los primeros Buendía pisan el suelo de lo que será esta aldea mitológica y desgraciada hasta el momento en que las hormigas se adueñan de la tierra" .


El transcurso de cien años en el pueblito de Macondo nos revela la realidad a la que se enfrenta el hombre hispanoamericano; épocas felices, opresión, violencia, corrupción… mezcla la realidad más cruda con la magia, las supersticiones, la adivinación o los sueños. Según Ignacio Valente "nos espera en cada página lo maravilloso, lo fantástico, lo humorístico, lo mágico, incorporado al flujo vital de la historia en una amalgama sin figuras ni tránsitos visibles”.


Me parece de esencial importancia la relación que establece Carballo entre Macondo y Comala, el pueblo en el que transcurre "Pedro Páramo" de Juan Rulfo; en "Cien años de soledad" comenzamos pendientes de un suicidio que marcará el descenso a la desgracia de Macondo, al igual que en "Pedro Páramo" son las voces de los que ya no estan quienes esclarecen la historia; si no escuchamos a los muertos no podemos saber qué ha ocurrido y desgraciadamente, como en La mala hora, corremos siempre el riego de repetir nuestros errores.


Cien años de soledad empieza presentando a Macondo como tierra baldía que invita a los inmigrantes nativos a poblarla y termina tal como empezó, como una nueva llamada a los nuevos inmigrantes, que bajarán por diferentes causas como la vez anterior de las montañas, para poblarla y darle leyes más justas y menos imperecederas El eterno retorno del ser humano; siempre las mismas debilidades y errores, siempre ambiciosos, siempre corruptos por el poder. De nuevo, Cien años de soledad, como decía Carballo, no es más que una nueva biblia, con su génesis y su apocalipsis, fábulas mitológicas y tierras prometidas. Por ello la estructura de la novela es circular, la fundación de Macondo, el resultado de la búsqueda de la tierra “prometida”.


"Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabra y construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes, como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que separarlas con el dedo" José Arcadio y Ursula Buendía son los fundadores - Adán y Eva, a efectos prácticos. Y al principio todo iba bien, la comunidad funcionaba hasta que tuvo que llegar la tentación; la manzana en forma de inventos y descubrimientos, de sabiduría.


José comenzó a desligarse de su comunidad, su necesidad de conocimiento le lleva a establecer relación con otras civilizaciones y aquí cobra importancia uno de sus sueños proféticos y la clave de la desgracia de los Buendía "soñó esa noche que en aquel lugar se levantaba una ciudad ruidosa con un nombre que nunca había oído, que no tenía significación alguna, pero que tuvo en su sueño una resonancia sobrenatural: Macondo" .


Él será el primero en conocer la soledad, su afán por perseguir espejismos le relegaron a una vida individualista y triste, cuyo final supone un misterio sin resolver. Posteriormente Aureliano Buendia seguirá su ejemplo y se lanzará a perseguir una idea, la ascensión al poder: "el coronel Aureliano Buendía promovió treinta y dos levantamientos armados y los perdió todos. Tuvo diecisiete varones de diecisiete mujeres distintas, que fueron exterminados uno tras otro en una sola noche, antes de que el mayor cumpliera treinta y cinco años.


Escapó a catorce atentados, a sesenta y tres emboscadas y a un pelotón de fusilamiento. Sobrevivió a una carga de estricnina en el café que habría bastado para matar a un caballo. Rechazó la orden del mérito que le otorgó el presidente de la república. Llegó a ser comandante general de las fuerzas revolucionarias con jurisdicción y mando de una frontera a la otra y el hombre más temido por el gobierno, pero nunca permitió que le tomaran una fotografía. Declinó la pensión vitalicia que le ofrecieron después de la guerra, y vivió hasta la vejez de los pescaditos de oro que fabricaba en su taller de Macondo..." . Pese a todos sus logros y méritos cuando Aureliano regresa a Macondo ya no es el mismo, el poder le había corrompido, jamás luchó por una idea sino, simple y llanamente, por poder. Y él mismo ya solo era un espejismo de lo que pudo ser.


Para la familia Buendía las tragedias serán una repetición continua de las anteriores "un engranaje de repeticiones irreparables, una rueda giratoria que hubiera seguido dando vueltas hasta la eternidad, de no haber sido por el desgaste progresivo e irremediable del eje" El uróboro, la historia misma del hombre sobre la faz de la tierra; Cien años de soledad, que abarcan toda nuestra historia para ver si algún día, por fin, aprendemos y rompemos la rueda.

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