top of page
Buscar

"El Principito" no es un cuento infantil

Muchos lo pueden considerar un libro infantil, pero lo cierto es que está escrito intencionadamente hacia lector adulto, con la idea de hacernos entender lo que a menudo, por el propio discurso de la vida, se nos va olvidando.


Antoine Saint-Exupery, autor de El Principito


El pasado mes de abril, se cumplían 79 años de la publicación de uno de los libros más influyentes de la cultura literaria francesa del siglo pasado. Este pequeño libro de tan solo 95 páginas guarda todo un repertorio de lecciones morales, que, por su sencillez y forma en la que está relatado, resulta tan comprensibles para niños como para adultos.


Muchos lo pueden considerar un libro infantil, pero lo cierto es que está escrito intencionadamente hacia lector adulto, con la idea de hacernos entender lo que a menudo, por el propio discurso de la vida, se nos va olvidando. El mismo autor en su comienzo nos deja entrever esta intención, pues dice ``las personas grandes nunca comprenden nada por si solas, y es agotador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones´´.


La historia del Principito, en buena parte se desarrolla a partir del viaje que emprende por una serie de planetas, en concreto, siete hasta llegar al último, que es la Tierra. De cada narración que hace de cada planeta que visita el Principito, se pueden extraer unos valores morales y ciertos arquetipos que conforman la sociedad. Los relatos de los dos primeros planetas se pueden unir mediante la contraposición de uno y otro. En el Primer Planeta habita un único hombre: El Rey. Aunque, a pesar del poder que posee, al ser el único habitante de su planeta no tiene a nadie más a quien gobernar que a sí mismo. Le dice así de este modo al Principito: «es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio ». Esta es una de las lecciones que se incluyen en este viaje. Y es que, cuantas veces nos encontramos juzgando sin cesar al otro, pero no somos capaces de hacer autocrítica. Es irónico pensarlo, pero todos nos encontramos en ambas posiciones en incontables ocasiones a lo largo de nuestra vida.


Pienso que criticar y juzgar es algo que va intrínseco en nuestra naturaleza, pero la diferencia, entre unos y otros, está en saber reconocerlo, y en la voluntad de tratar de corregirlo. En contraposición, en el Segundo Planeta nos expone la figura del vanidoso. En este sentido lo retrata como una persona que solo sabe escuchar los halagos que se les hacen, pero no sabe escuchar nada más. Casi se podría decir, que solo se escuchan a sí mismo. Esto aparece reflejado en la siguiente cita del Principito donde dice así: «Los vanidosos no oyen sino las alabanzas».


Los siguientes dos, se unen mediante el parecido que tienen en cuanto al vicio, aunque cada uno reflejado de un modo distinto. En primer lugar, el Tercer Planeta que corresponde con el bebedor. Se trata del relato más corto de todos. En él se expone una enfermedad que en el Principito se aborda de manera muy sencilla y escueta. No es necesario nada más para entender. El Principito trata este tema desde una visión ciertamente triste y ``melancólica´´. Habla del bucle de sentimientos que supone una adicción (en este caso el alcoholismo). En el diálogo que mantienen se ve reflejado el carácter de este tipo de problema como si fuera un bucle del que la persona no es capaz de salir. El bebedor bebe para olvidar la vergüenza que le provoca beber. El problema (la adición de beber) es su problema y solución a la vez. Por otro lado, el Cuarto Planeta, el del hombre de negocios. En este planeta se muestra al modelo de persona de negocios, que es serio, que siempre está ocupado y que se puede decir, que está obsesionado con su trabajo y el dominio y el aumento de poder. Nos intenta transmitir, que, al fin de cuentas, por mucho poder que tengas no sirve de nada, es algo que no dura, que no te aporta nada. No es nada físico, ni se puede contar. De cierta forma, asemeja las estrellas al poder. Puedes decir que tienes mucho, pero en realidad, pensándolo bien, no se tiene nada. Dice que se parece al ebrio, por el tipo de respuesta que da. En cierta medida rememora el sentido del vicio. En este caso, el vicio del poder.


«Yo, poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas. Pues deshollino también el que esta extinguido. No se sabe nunca. Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tú no eres útil a las estrellas…».

Acuarelas originales de El Principito, 1943


Por último, se asemejan de nuevo los relatos de los dos últimos planetas. Por una parte, el Quinto Planeta, el cual es tan pequeño que solo hay sitio para un farol y su farolero, del cual se dice tiene la única función de hacer encender y apagar el farol para hacer dormir y despertar a la estrella o a la flor. El farolero se ocupa de una cosa ajena a sí mismo, por eso es una ocupación bella (como dice el propio Principito). Es en este caso, la lección del deber de actuar con humildad. Actuar sin pensar en recoger un beneficio por ello. Por otra parte, el Sexto Planeta, en el que habita el geógrafo.


El geógrafo le dice así al Principito en un diálogo que mantienen cuando se encuentran:

«No anotamos las flores porque son efímeras»

Es una contraposición en la cual, por un lado, el primero, nos muestra el acto de actuar sin esperar nada a cambio. Por otro lado, este planeta (que, además supera en tamaño al anterior), muestra el rechazo a actuar en beneficio de otro si no se obtiene una recompensa a cambio. De tal manera que se trata de toda una expresión de las distintas posturas que una persona puede adquirir ante determinadas situaciones que se le presente en su vida. Aunque es irremediable, que no siempre tengamos la misma postura a lo largo de ella sino más bien iremos adoptando una u otra. Iremos desplazándonos entre ellas dependiendo de la circunstancia externa e interna de cada uno de nosotros. Así pues, algunas de estas áreas formaran parte de nosotros mismos durante toda la vida, siendo parte de nuestra esencia.


De otra manera, algunas de ellas las rozaremos y serán parte solamente de un episodio de nuestra vida y otras, sin embargo, inevitablemente se volverán a repetir (aunque sin llegar a convertirse en una constante). Y por supuesto, cabe la posibilidad de que habrá algunas de estas áreas por las cuales nunca llegaremos a pasar.

Comments


bottom of page