Fred again: la digestión del movimiento
Fred again ha roto todas las fronteras de un set en vivo; todo aquel que ha podido asistir a una de sus 10 últimas fechas ha podido disfrutar una experiencia inclasificable que trasciende la propia música.
A nivel musical, no hay nada que podamos decir: energía, magnitud, explosión, euforia, melancolía, catarsis, expansión, unidad. A nivel de estructura, la instalación y juego de luces que ha ingeniado no tiene precedentes, recordando aquellos sets míticos de leyendas como Aphex Twin o The Chemical Brothers; pero convirtiendo esa estridencia y caos en cercanía y comunidad. Si algo podemos decir, es que la sensación es de unión y sentimiento colectivo, los propios móviles no opacan ese sentimiento reflejando lágrimas de emoción en el público.

Lo sorprendente llega aquí; cuando el set acaba. Recientemente el propio artista publico en redes sociales un mensaje acerca de lo que ocurría tras finalizar sus últimos sets. Lo normal es que se apague la música y se enciendan las luces. Sin embargo, bajo su dirección artística decidieron mantener encendida la instalación con las luces hasta 30 minutos después de que el sonido se apagara. Y ahí surgió la magia, en la reacción del ser humano.
Lo normal tras recibir esta explosión de energía es acabar por las nubes. Está energía recibida es digerida por cada persona de una forma diferente: unos la comparten con los demás, otros la postergan, etc. Muchos tras finalizar piensan en la búsqueda de un after, organizarse para continuar, compartir la experiencia y sensaciones, etc. Pero aquí el artista le da una vuelta y hace que sean esos 30 minutos la verdadera catarsis del set.

Lo que aquí ocurre es una mezcla de sensaciones y sentimientos colectivos. Mientras la nave inmensa se vacía progresivamente de espectadores, algunos se sientan en el suelo a contemplar el espacio, otros se abrazan, otros simplemente permanecen sin esperar nada más que recibir la sensación de lo que allí ocurre y digerir sus sensaciones.
Pudiera parecerse a quedarse a ver los créditos de una película en el cine, solo que aquí nadie espera ni necesita una escena postcréditos; simplemente encuentra un espacio habitable que fluye de sensaciones y sentimientos, provocado por ellos mismos y que trasciende la sensación vital. Es pura magia. Uno necesita digerir el movimiento, digerir sus emociones. El verdadero clímax del set esta aquí, en el silencio. Esos 30 minutos se impregnan de un áurea que cada espectador transita en libertad. Necesario, y trascendental. Una pausa vital.

Te invito a que la próxima vez que acudas a un concierto, un espectáculo en vivo, un musical, una performance, etc. Te tomes este espacio y ese tiempo. Tiempo necesario para digerir el movimiento.
Imágenes: Instagram (@fredagainagainagainagainafin)
.png)




Comentarios