top of page

El gélido abrazo de La Cámara de Dopamina: el último álbum de Fontaines D.C.

hace 3 minutos
5 min de lectura

Era uno de los discos más esperados del año. Fontaines D.C. se han consolidado como una de las bandas de rock de referencia en esta nueva generación y para Dopamine Chamber, como se titula su último trabajo, las expectativas estaban por las nubes.



[Puedes escuchar el álbum mientras lees este artículo]


De la trilogía guitarrera al aventurado Romance

El grupo irlandés, con Grian Chatten al frente, se dio a conocer en 2019 con Dogrel, un debut realmente sólido en el presentaron algunos de sus grandes himnos, como Boys in the Better Land, Liberty Belle, Roy’s Tune o, mi debilidad personal, Television Screens. Traían un sonido renovado del post punk, eminentemente guitarrero, con una calidad lírica justificada por la alargada trayectoria sus miembros en el mundo de la poesía. Continuarían con A Hero’s Death (2020), con el que conseguirían solventar con creces la temida maldición del segundo álbum, aunque en mi opinión es el menos bueno de sus trabajos. En 2022 lanzarían el que para muchos es su mejor trabajo: Skinty Fia. Este álbum cerraría magistralmente una trilogía con un sonido más clásico, en el que las seis cuerdas serían las protagonistas fundamentales, y que nos dejaría auténticos himnos como I Love You, Roman Holiday, Jackie Down the Line o Nabokov.

 

Firmados tres discos bastante memorables llegaba el cuarto, y con él el dilema que toda gran banda debe afrontar: seguir el camino que los ha hecho grandes, o avanzar hacia sonidos nuevos. Así, Romance (2024) trajo un sonido más aperturista, en el que las guitarras seguían teniendo un peso indiscutible, pero en el que ya entraban nuevos ritmos, sintetizadores y efectos más intensos. Romance catapultaría a Fontaines D.C. a la primera línea, poniéndolos en el foco de un público que ya coreaba las Starbuster, Favourite, Bug o In the Modern World en estadios grandes. Lo mejor de todo, no habían dejado de ser los Fontaines D.C. de 2019.

 

Así, en este nuestro 2026, los de Dublín anunciaron su quinto álbum: Dopamine Chamber. Las declaraciones de la banda dejaban entrever la entrada de sonidos más sintéticos (Chatten llegó a afirmar que este disco se había corrompido por la automatización en un 60%, frente al 40% de Romance), y nos hizo temblar a los fans, que veíamos peligrar la trayectoria de la gran promesa del rock alternativo. Marianne y Tongue, los primeros singles, supusieron un cierto alivio. Es cierto que el sonido había cambiado sustancialmente, pero seguía sonando a Fontaines. Con la grandísima Where is Gone?, en colaboración con nuestra Rosalía, las dudas se despejaban y la expectación por el nuevo álbum creció exponencialmente.

 

Fontaines D.C. (2026). Dopamine Chamber [Fotografía de grupo incluida en la contraportada del álbum]. XL Recordings.
Fontaines D.C. (2026). Dopamine Chamber [Fotografía de grupo incluida en la contraportada del álbum]. XL Recordings.

 

La Cámara de Dopamina

Grian Chatten, Carlos O’Conell y compañía nos sumergen en una historia de amor. Un amor turbulento, desapegado y pasional a partes iguales, con personajes perdidos en un mundo alienante, frío y nocturno, que ya les ha superado, y en el que solo esa Cámara de Dopamina produce un cierto alivio. Once historias de amor en un álbum que evoca a paralelismos con historias como Her (2013), Lost in Translation (2003) o Normal People (2020).

 

James Ford ha sido el designado para colaborar con los irlandeses en la producción, y realmente la elección ha sido perfecta. Ford lleva a la banda a sonidos que remiten al trip hop, con instrumentales muy cinematográficos, que se cocinan poco a poco; al shoegaze, con momentos en los que un verdadero muro de sonido impacta en el oyente como una bomba; a un dark synth pop más bailable, todo ello envuelto en una atmósfera misteriosa y fría, con sintetizadores ácidos y toneladas de reverb.

 

Guitarras, sintes y a bailar

Six Shot Morning abre las puertas a la cámara y nos presenta una línea de sintetizador machacona, que casa a la perfección con la voz de ultratumba de Grian Chatten. Una canción con una hostilidad que te atrapa en una tensión creciente hacia la explosión de sintetizadores en su segunda mitad. “Melancholy hearts in a motion film”, un verso que define a la perfección el espíritu no solo de este primer tema, sino del disco en general.

Marianne, con esas campanas, bajo sintético y ritmo asincopado nos presenta una historia para huir de esa realidad asfixiante. La sigue Mimesis, una de las grandes sorpresas del álbum, un tema bailable al estilo New Order, en el que Chatten parece poseído por el Dave Gahan de Violator (1990) y las guitarras entonan riffs hermanados con los de himnos de los Depeche como Policy of Truth. Se desenvuelven realmente bien los Fontaines en esta variante más dance.

 

Un sencillo, pero a la vez efectivo arpegio de guitarra, establece la atmósfera para Happy For You, una de mis favoritas de esta nueva colección. La historia de desamor desemboca en unos segmentos de infinitas capas guitarra distorsionada, en un muro shoegaze que resulta catárquico, de esos que dan ganas de cantarlos a pleno pulmón. Demolition, la canción headbanger, con esas explosiones precedidas de breves silencios, sigue en esta línea guitarrera, con una de las mejores prosodias del álbum. Algo menos me gustó Tongue, en la que aún me cuesta un poco digerir ese coro hiperagudo y mecánico (algo que seguramente cambiará con unas cuantas escuchas más), pero en la que sí que me funcionó a la perfección ese solo de piano enfrentado con el bajo, con una actitud vacilona.


Cinematic feeling

One man nos da un respiro y permite a Chatten desnudar su alma en un tema más intimista, donde a través de guitarras acústicas y coros “higher than life” nos invita a tomar su mano y huir de la adversidad hacia esa “Dopamine Chamber just tryina kill the pain”. Una solemnidad similar presenta Where is Gone?. La que supone la primera colaboración de la banda, nada más y menos que con Rosalía, no ha podido salir mejor. La primera vez que la escuché pensé que era una canción hecha para una película de James Bond (a juzgar por la cantidad de comentarios apuntando hacia la misma idea en Twitter, parece que es una opinión ampliamente compartida y que yo no soy tan ocurrente). Con una atmósfera puramente noir desde su intro, el intercambio de voces entre Rosalía y Grian Chatten es de una elegancia propia del antiguo Hollywood. A ver si Lana del Rey se anima a devolver la cover de Say Yes To Heaven de Fontaines y nos regala una versión de Where is Gone?, que parece hecha para ella.

 

¿El sexto para cuando?

Encaramos la recta final con la pegadiza You Miss Me, un tema cuya instrumental puede recordar a Starbuster, y que aporta algo de luz a esa oscuridad que opaca la Cámara, con una preciosa base de violines en los estribillos. Confieso que se ha convertido en mi favorita hasta el momento.

Japan se presenta como la balada acústica más potente del álbum. Las guitarras limpias acompañan una historia de amor anhedónico y nos conducen a un coro casi sesentero, con mellotron incluido, que a mi me remite al Across the Universe de The Beatles.

 

Cierra Intimate con sintetizadores ácidos y voces casi robóticas que riman con Six Shot Morning. De alguna manera, Dopamine Chamber dibuja un círculo que conecta el disco de principio a fin, culminando una obra redonda de la banda dublinesa.

 

Fontaines D.C. ha conseguido no solo cumplir las expectativas, en mi opinión las ha superado con creces. Es curioso, ya que no considero que este álbum tenga hits de las dimensiones de I Love You, Favourite o Boys In The Better Land (aunque el tiempo dirimirá la trayectoria de estos nuevos temas), pero creo al mismo tiempo que es el más consistente, con menos altibajos, y que puede decirse sin miedo que entra entre los mejores trabajos de Fontaines.

 

No me gusta dar notas numéricas a obras artísticas, pero por esta reseña imagino que intuiréis que mi opinión acerca de Dopamine Chamber es difícilmente mejorable. Espero que el quinto álbum de Fontaines D.C. os guste tanto como a mí. Os mando un abrazo y os espero en el siguiente artículo. Paz, amor y Rock & Roll!

 

Porodina, E. (2026). Dopamine Chamber [Fotografía de portada de álbum]. Fontaines D.C., XL Recordings.
Porodina, E. (2026). Dopamine Chamber [Fotografía de portada de álbum]. Fontaines D.C., XL Recordings.

Comentarios


bottom of page