Andrei Tarkovsky. ¿Devoción o indolencia?
- Rosa DurĆ”n RodrĆguez
- 31 ago 2021
- 3 Min. de lectura
Tarkovsky nos sumerge en todas ellas en una atmósfera onĆrica, repleta de una naturaleza exuberante que se presenta como vĆa de escape y como ser con vida propia. Una atmósfera marcada por el deseo constante de volver a lo conocido, al hogar, de refugiarse en los recuerdos para poder sobrellevar el hastĆo de la vida, especialmente en la diĆ”spora.

Nada mĆ”s oĆr su nombre dos reacciones se producen: fascinación o hartazgo. Es asĆ, el cineasta ruso Tarkovsky, si bien todo un referente en el mundo del cine, es considerado por muchos como esos directores pertenecientes a la Ć©lite cinĆ©fila, en la que solo unos pocos entendidos pueden moverse con plena libertad. Es cierto que no pretendo aquĆ cambiar opiniones, sĆ me gustarĆa simplemente desmontar su obra, darle un sentido y quizĆ” desvelaros a un nuevo cineasta, que para mĆ es Ćŗnico por su manera tan particular de construir y modelar el tiempo.
Es cierto que AndreĆÆ Tarkovsky no se distingue por ser uno de esos directores con una amplia filmografĆa, sin embargo, todas y cada una de sus obras bien valdrĆa la pena contarlas por dos, como poco. Con tan solo 13 obras - quizĆ”s las mĆ”s conocidas y aclamadas son las realizadas en la Ćŗltima etapa de su vida profesional - Tarkovsky nos sumerge en todas ellas en una atmósfera onĆrica, repleta de una naturaleza exuberante que se presenta como vĆa de escape y como ser con vida propia. Una atmósfera marcada por el deseo constante de volver a lo conocido, al hogar, de refugiarse en los recuerdos para poder sobrellevar el hastĆo de la vida, especialmente en la diĆ”spora.
De hecho, si algo se puede decir de la filmografĆa de este director es que es muy personal, volviĆ©ndose mĆ”s y mĆ”s Ćntima con cada uno de los largometrajes. Esto es principalmente notable en pelĆculas como "El espejo" o "Nostalgia" y āEl sacrificio", donde a travĆ©s de la narrativa, el cineasta hace referencia a sus propias vivencias - en āEl sacrificioā aludiendo a su estancia en Italia para poder crear sin las restricciones de la Unión SoviĆ©tica y en āEl espejoā recreando sus recuerdos de infancia, obsesionado por la ausencia de su padre y ensalzando la figura de su madre a un estatus casi divino.
Cualquiera de estos films tiene la capacidad de involucrarnos en la historia, de hacernos sentir igual de perdidos que los personajes, transportarnos a tiempos en pausa, atrapados en los recuerdos, imposibles de dejar atrÔs para poder avanzar. QuizÔ es por esto que sus imÔgenes son tan enigmÔticas y atrapantes. QuizÔ por la duración anormalmente larga de cada plano, el movimiento sutil, casi imperceptible en el momento, pero evidente al final del mismo, que sus films consiguen abstraer y transportarnos a una atmósfera y un ambiente con temporalidad propia.

Fotograma de La infancia de IvƔn
Para Tarkovsky, otro elemento crucial son los espacios naturales. Parajes un tanto fantasmagóricos donde la naturaleza cobra vida propia y se convierte en un personaje esencial mĆ”s de la trama. Sin ir mĆ”s lejos en āStalkerā es el propio paisaje, quien guĆa a los personajes, quiĆ©n les obliga a contenerse, a redirigir su camino, contribuye a su confusión pero al mismo tiempo los alberga en su aventura. En todos ellos, el agua, el fuego, la niebla o la vegetación todo lo invaden, penetran en todos los lugares para hacerse con ellos y dotar de una dimensión orgĆ”nica hasta a mĆ”quinas y naves espaciales como es el caso de āSolarisā.
Sin duda alguna resumir o siquiera comenzar a hablar sobre la singular sensorialidad y temporalidad de cualquiera de las obras fĆlmicas de este director es tarea casi imposible. Por ello, y dado que la experiencia de ver cualquiera de las pelĆculas de Andrei Tarkovsky es innegablemente Ćŗnica en sĆ misma, os invito a que os adentrĆ©is en un viaje visual extraƱamente hechizante.
De una u otra manera, sus largometrajes no os dejarÔn indiferentes y podréis ya participar en el debate, Tarkovsky: ¿genio real o sobrevalorado?
.png)